lunes, 2 de noviembre de 2015

¿TU COMO ERES?...¿ACTIVO O PASIVO?

Hoy nos hemos desayunado una noticia que nos sorprende por el trasfondo de la misma y los interlocutores en liza: Fin del Bisindicalismo.

Podríamos hacer una interpretación partidista y egoísta de estas noticias y sumarnos al carro seguramente la mayoría de trabajadores y lectores estarían de acuerdo en todo lo que publicásemos al respecto. No vamos a subirnos a ese carro.

Generar subidas de adeptos en base a toquetear los instintos mas primarios de las personas es un camino que lleva a ninguna parte, si bien es cierto que los resultados inmediatos pueden tener sus atractivos en organizaciones mediocres con un fondo obrero poco consistente. Tampoco cabe duda que no hay que encorsetarse en mantener la neutralidad cuando hemos visto en multitud de ocasiones como los ahora criticados han tirado de demagogia para criticar que los otros sindicatos hemos  criticados sus acciones desvergonzadas o incluso sus inacciones en flagrantes casos de ataques a los trabajadores.

El sindicalismo de clases no está acabado, en contra de lo que se manifiesta en el artículo referenciado, al contrario, los trabajadores debemos de estar presentes en todos los ámbitos sociales y económicos, pero desde una referencia clara sobre los intereses que representamos e intentando que se integren los valores obreros en el ámbito empresarial, todo ello sin dejar de lado los propios intereses de las otras partes.

Hablar de los intereses de las otras partes puede ser entendido como entrar en un pseudocompadreo que puede dar lugar a que sea usado contra los propios trabajadores si se tratan desde un prisa demagogo, cuando en realidad de lo que se trata  es precisamente del equilibrio para que todas las partes sean beneficiarias en una cuota lo suficientemente justa que evite abuso de cualquiera de las partes.

Actualmente el equilibrio está roto en beneficio de los poderes económicos y políticos en detrimento de los intereses del trabajador.

Volviendo al tema sindical. Hablar de modelo de sindicalismo y engarzarlo, como norma general,  a determinadas siglas es como decir que el ideario de izquierdas lo encarna en exclusividad el PSOE o el de derechas el PP, craso error. Los modelos de sindicalismo que representan los sindicatos que han hecho acopio en exclusiva del sindicalismo de clase, no son modelos caducos u obsoletos si atendemos a su estructuración a nivel de funcionamiento básico, al contrario de lo que sucede si atendemos a su organización jerárquica y económica, donde observamos que está completamente obsoleta, caduca e inoperante.

Durante años, estas organizaciones, han pasado de tener afiliados comprometidos a elaborar un sistema macroeconómico con el que comprar afiliados. Para ello han contado ineludiblemente con la colaboración de los poderes económicos y políticos, algo que a las partes se les está yendo de las manos dado que han perdido el control sobre los propios trabajadores cuando el sistema no ha soportado más la compra de apoyos.

La proliferación de sindicatos independientes o corporativos no suponía ningún tipo de impedimento dado que las leyes laborales garantizan la hegemonía de las dos grandes organizaciones en todos los niveles de decisión, eso aderezado con una buena política propagandística de demonización, para la que cuentan con la inestimable ayuda de los poderes facticos, de estas organizaciones independientes les ha mantenido en la cresta de la ola durante algunos años más.

En este punto hemos insistido una y otra vez intentando hacer ver a los propios trabajadores que ellos deben de ser protagonistas en las organizaciones en las que militen, solo ellos, pensando desde el punto de vista de solidaridad obrera, son los que pueden conseguir que las organizaciones se desfasen como ha ocurrido en las aludidas.

En contra de lo que muchos creen, no estamos ante ese final, como no estamos ante el final del bipartidismo. El nacimiento de organizaciones paralelas es una de las estrategias más comunes para controlar a los votantes o afiliados insurrectos. Estas organizaciones recogen claramente los extremos de las ideologías e incluso nacen sin paradigmas ideológicos visibles, son simples ilusiones ópticas organizadas, en muchas ocasiones incluso muchos de sus dirigentes son ajenos a esa estrategia, algo que puede parecer conspiranoico pero que es aconsejable barajar aunque sea a nivel de reflexión personal.

Como hemos dicho al comienzo de este texto, los trabajadores tenemos que fijarnos en el fondo y dentro de este fondo conocer de donde emanan las cuestiones, para que se deben usar las herramientas y cuáles son los mecanismos de control que debemos proponer e implantar en las organizaciones sindicales y políticas en las que militemos o sobre las que depositemos nuestra confianza…¿Cómo se consigue eso?...puyes con una receta simple y sencilla: PARTICIPACION ACTIVA DESDE LAS IDEAS.

La participación activa es la única medicina contra la demagogia. Ni un solo trabajador que participe activamente en una organización puede ser objeto de manipulación con frases claramente dirigidas a generar envidias o animadversiones sobre la base de presuntos hechos no demostrables, es imposible si se tiene conocimiento de causa. En este punto también encontramos como la degeneración de las organizaciones aludidas al principio han sido determinantes en la desmovilización de la sociedad.

Desmovilización es sinónimo de despreocupación y lleva ineludiblemente a la vulnerabilidad en materia de manipulación mediática…Estrategia de control social.

En esto último está la clave…analizadlo…si retomáis estas letras podréis observar como la noticia, leída a fondo y entre líneas, mantiene el reiterado y erróneo concepto del; quítate tú solo con el objetivo de ponerme yo. Es totalmente lícito el uso de este tipo de estrategia, la ética del uso de las mismas es más que discutible.

Nosotros pensamos que hay que cambiar la forma de actuar y tenemos que ser conscientes que esta tarea requiere de años, muchos años, para lograr implantarla. No se puede solicitar participación y compromiso para que surja efecto de manera inmediata, con lo que ello supone de desmotivación para los promotores de esta idea al encontrarse con el hándicap de una sociedad que “exige” resultados inmediatos y a la que durante muchos años se ha ido modelando precisamente para lo contrario.

Es cierto que quizás ningún de los actuales lectores y promotores tengamos la suerte de ver el resultado de la implantación de este tipo de ideas, de forma de actuar o de paradigma, es más, puede que jamás se implante. Lo que es ineludiblemente cierto es que el no intentarlo supone de facto condenar a las generaciones futuras a la esclavitud, la esclavitud de hijos y nietos de manera perpetua y, sí, es muy complicado e incluso utópico, pero ahora se puede seguir perseverando en la corrección sin llegar a rupturas sociales traumáticas, bélicas o proscritas, teniendo en cuenta que ¡tu! Eres el ejemplo….depende de ti…piénsalo.