Anoche, una compañera del repostado se tuvo que retirar a la mutua por un posible golpe de calor…hoy se ha quedado un eléctrico tirado sin carga a pesar de que el conductor advirtió al centro de control…hace un rato le han cambiado un coche a un compañero para dárselo a otro del aeropuerto, haciendo trasvasar a los usuarios de un bus a otro y con el agravante de que el cambio se realizó sacando un vehículo averiado de cocheras (sin fonia).
La cadena de despropósitos es más que suficiente para que alguien
sea llamado al orden, lo que pasa es que, conociendo la “capacidad” de directivos
y jefes de esta casa, los primeros en asumir responsabilidades tendrían que ser
estos, por incapacidad e inutilidad manifiesta…seguimos insistiendo.
Nosotros
vamos a seguir insistiendo y ya hemos dado el primer paso…si desde
operaciones y planificación no hacen nada, ASC
va a sentar en el banquillo a quien haga falta, ya hemos iniciado el protocolo
de acoso contra un controlador reincidente y así vamos a seguir…vamos a seguir insistiendo.
Todo esto de evitar los abusos de poder de cuatro bandarras está
muy bien, muy loable y muy aguerrido por nuestra parte, pero la realidad es
otra…por mucho que, desde los sindicatos, o al menos desde ASC, hagamos, nada tendrá su efectividad si los trabajadores
no ponemos de nuestra parte haciendo cumplir normas y protocolos.
Estamos hartos de escuchar en las noticias la alta siniestralidad
en el sector laboral. Las causas principales son caídas, golpes y el estrés
térmico por altas temperaturas, motivadas frecuentemente por fallos en los
protocolos de prevención y formación de las empresas. Afortunadamente en Tussam
tenemos casi todo protocolizado a ese respecto ya que, en el ámbito laboral, el
empresario
es el principal responsable de la siniestralidad. Asume
el deber de protección, debiendo garantizar la seguridad y salud de sus
trabajadores. Esto incluye proveer
formación y evaluar los riesgos, aunque la culpa final puede derivar en responsabilidades
penales, civiles, administrativas o de recargo de prestaciones.
Dicho lo anterior, no podemos, ni debemos, eludir nuestra
responsabilidad por presiones, como decimos en el párrafo anterior, si la
empresa, como ente etéreo, tiene en la cadena de mando alguien que incumple o
presiona para que se incumplan los protocolos, este último incurre en un
presunto delito…la empresa se lavaría las manos con él, es decir, este sería el
pagache.
Pero ¿Qué ocurre si el
trabajador es el que ha incurrido en la falta? Pues bien sea por callarse, por
asentir o por “abstraido” (entiéndase esto sin ánimo de ofensa y como definición
para el que “dice que no se entera de nada”) pues si un trabajador sufre un accidente
laboral por incumplir los protocolos de prevención, podría
enfrentar sanciones
disciplinarias (incluyendo el despido
disciplinario), pérdida de indemnizaciones
adicionales si se demuestra negligencia exclusiva, y responsabilidad
penal o civil si sus acciones pusieron en
riesgo grave la vida de terceros.
A partir de aquí creemos que todo está claro…incluso siendo
callados, sumisos o “abstraidos” la responsabilidad recae sobre nosotros…hasta
el punto de perder incluso las indemnizaciones para ellos o en el peor de los
casos para sus viudas…así que recordemos que exigir el cumplimiento de los protocolos
es tus derechos, pero también tu responsabilidad…así que,
si eres coaccionado por algún mando, al menos desde ASC, iremos a por todas contra los actores, eso sí, como
dicen los de Lipasam, no puede haber un barrendero detrás de cada ciudadano, así
que usa las papeleras (protocolos) que se ponen a tu disposición.
PD: Ya hemos solicitado las pulseras termicas...tenemos medios finitos y no podemos llegar a todo, pero al menos lo intentanmos...cada cual allá.





