La compra de voluntades y apoyos no parece patrimonio exclusivo de los políticos. O eso creíamos, porque en Tussam da la sensación de que también hay directivos jugando a ser supernumerarios del Opus Dei, repartiendo favores como quien reparte estampitas.
Llevamos años
señalando gastos y compras en esta casa que, cuando menos, resultan llamativos.
Dicho en plata: huele raro. Y conste que hablamos de indicios, de
sospechas razonables que cualquier trabajador con dos dedos de frente se
plantearía viendo lo que se ve. No afirmamos delito alguno: exigimos que
alguien, de una vez, se moleste en comprobarlo.
¿DE DÓNDE VIENE TODO ESTO?
La pregunta es buscar los
nexos: ¿dónde nacen estas sospechas y desde cuándo? Porque ni siquiera sabemos
si estamos ante costumbres heredadas, una especie de tradición transmitida de
despacho en despacho.
En 2001 arrancó en
Tussam una política de gastos tan generosa que, según nos consta, llegó a
permitir que un Presidente del Comité de Empresa dispusiera de una visa
oro a fondo perdido. El colmo de los colmos. Y, según los testimonios que
circulan entre la plantilla, se sumó la compra del silencio de otros
sindicalistas a cambio de cargos de jefatura. Así, cualquiera calla.
No vamos a entrar en
diatribas sindicales, que no es el objetivo. El objetivo es poner el foco en
situaciones cuando menos sospechosas que ni el partido al frente del
Ayuntamiento, ni ningún otro en 30 años, se ha molestado en escudriñar. ¿Casualidad?
Lo dudamos.
SIETE PREGUNTAS QUE
INCOMODAN
No dejamos la sospecha
flotando en el aire sin más. Ahí van algunos casos —a modo de pregunta, que
cada cual saque sus propias conclusiones— al margen de los ya citados:
1. ¿Qué diríais si se compra un bus sin carrozar,
supuestamente para aprovechar las bombonas, y todo lo demás va derechito a la
chatarra?
2. ¿Qué pensaríais si siempre el mismo desguace se
queda con los coches de baja, encima con el depósito lleno y cargaditos de
repuestos?
3. ¿Qué pensaríais si se compran repuestos muy por encima
del precio de mercado?
4. ¿Qué opinión os merece que ahora los responsables del
taller digan, tan tranquilos, que no hay repuestos en el mercado?
5. ¿Acaso les han cortado el pienso a esas empresas de
suministros que antes se forraban vendiendo repuestos carísimos y a precios muy
por encima de mercado?
6. Si hacemos caso a los rumores, ¿qué pensaríais de un
directivo de una empresa pública que recibiese “regalos” en forma de viajes,
entre otras cosas?
7. ¿Es sospechoso que salga como chatarra una cantidad
ingente de piezas a media vida útil?
LA LISTA NO TERMINA AHÍ
Gasoil, Pantallas
gigantes compradas para proyectar cualquier cosa que justifique el gasto, sin
control alguno del detalle. Un incremento constante de jefes y técnicos
vinculados a determinada dirección. Compra de buses Iveco, de sobrada
fama por su ineficacia y su rápida obsolescencia. Experimentos de empresas
privadas que se traen, se quedan y se mantienen a pesar de su ineficacia
demostrada.
En definitiva: decenas
de millones que se gestionan en Tussam sin que nadie fiscalice más allá de
auditorías superficiales, esas que solo sirven para dar carta de presunta
transparencia a prácticas que ningún político se ha molestado en rascar.
¿A DÓNDE VA A PARAR TANTO
DINERO?
Aquí es donde la cosa se
pone realmente incómoda. Circula entre la plantilla —y lo dejamos como lo que
es, un rumor que exigimos que se investigue, no una acusación— la
sospecha de que parte de ese dinero público que se escapa por sobrecostes,
adjudicaciones opacas y “regalos” de viaje que, en parte, no se queda en el
bolsillo de un particular, sino que podría estar retroalimentando cajas de
determinados partidos políticos. No lo afirmamos como hecho probado: lo
planteamos como la pregunta que ningún responsable político parece querer
hacerse en voz alta.
Porque resulta cuando
menos curioso que, mientras a algunos les crece el patrimonio de forma
exponencial, ningún grupo municipal —gobierne quien gobierne— haya movido un
dedo para pedir explicaciones. ¿A quién beneficia mirar para otro lado?
Que quede claro: ASC
no acusa a nadie de un delito concreto. ASC pregunta, señala indicios y
reclama que sean los órganos competentes —Inspección de Trabajo, Intervención
municipal, o quien corresponda— quienes despejen la duda. Si no hay nada que
ocultar, que se abran los libros y se acabe la sospecha de una vez.
SOLO FALTA VOLUNTAD
La verdad es que solo un
presidente de la empresa o el propio alcalde tiene la capacidad de ordenar que
se destape esta presunta trama. Y hasta hoy, que sepamos, nadie se ha puesto
manos a la obra.
!!Cómo nos gustaría que
la UCO actuase de oficio en este asunto!!. Porque, sinceramente, ¿no es
más importante frenar una presunta sangría de dinero público en una empresa
pública, que investigar un presunto enchufe a dedo para el hermanísimo de
turno?
La España de opereta, de Rinconete y Cortadillo, del Lazarillo de Tormes. Todo en uno, todo en Tussam.
Lo que no se defiende, se pierde y loque se sospecha, se investiga