jueves, 6 de agosto de 2026

EL CABALLO DE TROYA TIENE RUEDAS Y CONDUCTOR AUTOMÁTICO

Cuando la barca choca contra el decorado del Show de Truman

La realidad del show de Truman… ese momento en el que la barca choca contra el decorado y descubres que todo lo que creías firme era cartón piedra. Pues bien, hoy tenemos una noticia que, por sí sola, ya debería marcarnos el norte del peligro que se avecina: BUSES AUTÓNOMOS circulando por Sevilla.

Y no, no es ciencia ficción. Es aquí, es ahora, y es en nuestra casa.

CUANDO LAS PALABRAS EMPIEZAN A CAMBIAR, EMPIEZA EL PROBLEMA

Si coaligamos esta noticia con el descenso sostenido de necesidad de mano de obra, con el maquillaje semántico de sustituir "plazas" por "vacantes" —porque suena menos a derecho y más a favor concedido— y con el silencio sepulcral del entorno sindical, el panorama se pone negro. Muy negro.

Porque esto no va solo de un vehículo sin volante. Va de algo mucho más de fondo: si Tussam ostenta el monopolio del transporte público en Sevilla, y la Cartuja es Sevilla, ¿alguien nos explica cómo no se están saltando a la torera los propios estatutos de la empresa al dejar operar a compañías privadas dentro de ese monopolio? ¿O es que los estatutos también son ya "flexibles", como los contratos de los gerentes sin titulación?

VEINTE MILLONES DE MOTIVOS PARA DESCONFIAR

Y para quien piense que hablamos de cuatro carritos de golf jugando a ser futuristas, aquí van los datos, que son tozudos: Sevilla TechPark —el parque tecnológico que ocupa nuestra Cartuja, dependiente de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación— ha confirmado que este mismo año licitará estos servicios de movilidad tras culminar la consulta preliminar al mercado, con una inversión de 20 MILLONES DE EUROS de dinero público. Nada menos.

Se han recibido 74 propuestas de 80 entidades distintas —la mitad de ellas de Madrid, para más inri, no vaya a ser que además nos quiten hasta el negocio de pensar cómo movernos por nuestra propia tierra—. Y entre los objetivos que se marcan sin sonrojo: la implantación de sistemas de "última milla automatizada", el fomento del coche compartido, la integración en esquemas de movilidad como servicio (MaaS) y, ojo al dato, recuperar hasta el 80% del espacio viario ocupado hoy por aparcamientos.

Todo muy verde, muy inteligente, muy "cero emisiones". Lo que no cuentan en el folleto es que ese mismo plan habla también de "optimizar las líneas de autobús existentes" y de una "posible conexión futura de metro ligero". Traducido del lenguaje institucional al español de la calle: se está diseñando, con dinero público y sin contar con la plantilla ni con quien de verdad conoce el servicio, una alternativa al autobús con conductor tal y como lo conocemos hoy.

UNA PUERTA QUE YA CERRAMOS UNA VEZ

Para quien tenga memoria corta —o interesadamente selectiva— recordemos: esto ya lo vivimos. Y no salió gratis.

En marzo de 2006, el Círculo de Empresarios de Cartuja 93 tuvo que retirar con el rabo entre las piernas un proyecto de transporte público para el parque científico y tecnológico de Sevilla, elaborado —oh, sorpresa— conjuntamente por la Junta, el Ayuntamiento y la propia Cartuja. Igual que hoy. Calcado. Los mismos actores institucionales, el mismo guion de "innovación" y "sostenibilidad", veinte años después, esperando que se nos haya olvidado.

No se retiró solo. Lo forzamos nosotros.

LA HUELGA QUE A ALGUNOS LES INCOMODA RECORDAR

Tras aquello se vivió el periodo más convulso de la historia de Tussam, que acabó con una huelga en toda regla para frenar la privatización de la empresa. Y hoy, como entonces, el silencio de determinado entorno sindical vuelve a ser un hándicap de manual: mientras se firman convenios de innovación y se reparten titulares de prensa institucional, nadie pregunta qué pasa con las plazas, con los puestos de trabajo, con el futuro de quien conduce.

Eso sí, no será casualidad que, en aquel momento, ASC estuviera al frente del comité con 9 delegados. Sin menospreciar la estrategia ni la capacidad de nadie, claro está —faltaría más—, pero los hechos son tozudos: cuando ASC manda, la privatización retrocede. Cuando ASC es oposicion—o no está—, la privatización avanza.

Saquen ustedes sus propias conclusiones. Nosotros ya las tenemos claras.

Lo que no se defiende, se pierde.