Cuando la barca choca contra el decorado del Show de Truman
La realidad
del show de Truman… ese momento en el que la barca choca contra el
decorado y descubres que todo lo que creías firme era cartón piedra. Pues bien,
hoy tenemos una noticia que, por sí sola, ya debería marcarnos el norte del
peligro que se avecina: BUSES AUTÓNOMOS circulando por Sevilla.
Y no, no es
ciencia ficción. Es aquí, es ahora, y es en nuestra casa.
CUANDO LAS PALABRAS EMPIEZAN A CAMBIAR, EMPIEZA EL PROBLEMA
Si coaligamos
esta noticia con el descenso sostenido de necesidad de mano de obra, con el
maquillaje semántico de sustituir "plazas" por "vacantes"
—porque suena menos a derecho y más a favor concedido— y con el silencio
sepulcral del entorno sindical, el panorama se pone negro. Muy negro.
Porque esto no
va solo de un vehículo sin volante. Va de algo mucho más de fondo: si Tussam
ostenta el monopolio del transporte público en Sevilla, y la Cartuja es
Sevilla, ¿alguien nos explica cómo no se están saltando a la torera los
propios estatutos de la empresa al dejar operar a compañías privadas dentro de
ese monopolio? ¿O es que los estatutos también son ya "flexibles",
como los contratos de los gerentes sin titulación?
VEINTE MILLONES DE MOTIVOS PARA DESCONFIAR
Y para quien
piense que hablamos de cuatro carritos de golf jugando a ser futuristas, aquí
van los datos, que son tozudos: Sevilla TechPark —el parque tecnológico que
ocupa nuestra Cartuja, dependiente de la Consejería de Universidad,
Investigación e Innovación— ha confirmado que este mismo año licitará estos
servicios de movilidad tras culminar la consulta preliminar al mercado, con una
inversión de 20 MILLONES DE EUROS de dinero público. Nada menos.
Se han
recibido 74 propuestas de 80 entidades distintas —la mitad de ellas de Madrid,
para más inri, no vaya a ser que además nos quiten hasta el negocio de pensar
cómo movernos por nuestra propia tierra—. Y entre los objetivos que se marcan
sin sonrojo: la implantación de sistemas de "última milla
automatizada", el fomento del coche compartido, la integración en esquemas
de movilidad como servicio (MaaS) y, ojo al dato, recuperar hasta el 80% del
espacio viario ocupado hoy por aparcamientos.
Todo muy
verde, muy inteligente, muy "cero emisiones". Lo que no cuentan en el
folleto es que ese mismo plan habla también de "optimizar las líneas de
autobús existentes" y de una "posible conexión futura de metro ligero".
Traducido del lenguaje institucional al español de la calle: se está
diseñando, con dinero público y sin contar con la plantilla ni con quien de
verdad conoce el servicio, una alternativa al autobús con conductor tal y como
lo conocemos hoy.
UNA PUERTA QUE YA CERRAMOS UNA VEZ
Para quien
tenga memoria corta —o interesadamente selectiva— recordemos: esto ya lo
vivimos. Y no salió gratis.
En marzo de
2006, el Círculo de Empresarios de Cartuja 93 tuvo que retirar con el rabo
entre las piernas un proyecto de transporte público para el parque
científico y tecnológico de Sevilla, elaborado —oh, sorpresa— conjuntamente por
la Junta, el Ayuntamiento y la propia Cartuja. Igual que hoy. Calcado. Los
mismos actores institucionales, el mismo guion de "innovación" y
"sostenibilidad", veinte años después, esperando que se nos haya
olvidado.
No se retiró
solo. Lo forzamos nosotros.
LA HUELGA QUE A ALGUNOS LES INCOMODA RECORDAR
Tras aquello
se vivió el periodo más convulso de la historia de Tussam, que acabó con una
huelga en toda regla para frenar la privatización de la empresa. Y hoy, como
entonces, el silencio de determinado entorno sindical vuelve a ser un hándicap
de manual: mientras se firman convenios de innovación y se reparten titulares
de prensa institucional, nadie pregunta qué pasa con las plazas, con los
puestos de trabajo, con el futuro de quien conduce.
Eso sí, no
será casualidad que, en aquel momento, ASC estuviera al frente del
comité con 9 delegados. Sin menospreciar la estrategia ni la capacidad de
nadie, claro está —faltaría más—, pero los hechos son tozudos: cuando ASC
manda, la privatización retrocede. Cuando ASC es oposicion—o no está—, la
privatización avanza.
Saquen ustedes
sus propias conclusiones. Nosotros ya las tenemos claras.
Lo que no se defiende, se pierde.