Expediente 210050: la pila de hidrógeno que nadie ha visto
Hay una
pregunta que llevamos años haciéndonos en ASC y que hoy, expediente en
mano, nos atrevemos a lanzar sin anestesia: ¿dónde está el autobús? No hablamos
de una anécdota ni de una leyenda urbana de cochera. Hablamos de un contrato firmado,
adjudicado, publicado en el perfil del contratante y sudvencionado con fondos europeos,
cuyo producto final —un autobús de hidrógeno— sencillamente no existe en
ninguna base de datos, en ningún plan de mantenimiento, en ninguna nota de
prensa, en ningún sitio.
Que quede
claro desde el minuto uno: esto no es una opinión. Es un expediente.
LA FOTO FIJA: LO QUE DICE EL PAPEL
El expediente 210050,
"Suministro de un autobús eléctrico con pila de hidrógeno", salió a
licitación el 22 de julio de 2021 con un presupuesto de 850.000 € IVA
incluido. Se presentaron tres ofertas; una quedó fuera de plazo
(CAETANOBUS) y las otras dos entraron en la puja: Solaris Ibérica, con 650.000
€, y EVOB4F —una Unión Temporal de Empresas constituida el 13 de enero de 2022,
cuatro días antes de firmar el contrato, cuidado con el detalle—, que se
llevó el gato al agua con 595.000 € más IVA.
La resolución
de adjudicación la firma el Director Gerente el 16 de noviembre de 2021. El
contrato se formaliza el 17 de enero de 2022. Y aquí empieza lo bueno.
CUATRO AÑOS DE SILENCIO Y NI UNA PILA DE HIDRÓGENO A LA VISTA
La Cláusula
Cuarta del contrato es meridiana: el vehículo debía entregarse antes del 15
de octubre de 2022. Estamos en agosto de 2026. Han pasado casi cuatro
años desde esa fecha límite.
Y el autobús,
sencillamente, no aparece por ningún lado. No está en el Plan de
Mantenimiento Preventivo de la Flota 2026. No está en BuscaBus. No está en la
base de datos interna de antigüedad de flota, que recoge 658 vehículos
matriculados desde los años 90 hasta el 22 de julio de 2026 —ni uno solo con
pila de combustible—. No hay una sola nota de prensa, un solo comunicado, una
sola foto de la entrega. Nada. Tres fuentes independientes y un silencio
idéntico en las tres.
Que conste que
la empresa adjudicataria, Evolution Synergetique Automotive, existe, es
sevillana y trabaja de verdad en proyectos de hidrógeno verde con fondos
europeos IPCEI. No decimos que sea una tapadera. Decimos que, se mire donde se
mire, el autobús comprometido con Tussam no ha llegado nunca.
¿Y EL DINERO, QUÉ? PORQUE DE DINERO SÍ QUE HAY RASTRO
Aquí es donde
la cosa deja de ser un simple retraso administrativo y pasa a ser una pregunta
incómoda de verdad: ¿cuánto se ha pagado ya por un autobús que no existe?
El propio
contrato fija una forma de pago escalonada: 5% a la firma (unos 29.750
€), 85% al acta de recepción provisional y 10% al acta de recepción
definitiva. Si nunca hubo recepción provisional —y todo apunta a que así
fue, porque no hay vehículo—, como mucho debería haberse abonado ese primer 5%.
Pero "como mucho" no es lo mismo que "lo sabemos", y ahí es
exactamente donde Tussam tiene que responder: ¿se pagó ese 5%? ¿se pagó algo
más? ¿a quién y contra qué justificante?
Y hay más: la
fianza definitiva depositada por la UTE fue de 29.750 €, con garantía de
3 años general y 5 años para motor, baterías y pila de combustible. Es
decir, existe un mecanismo de garantía activo sobre un producto que nunca se
entregó. ¿Se ha ejecutado esa fianza? ¿Se ha reclamado algo a la empresa? El
silencio documental es, de momento, la única respuesta que tenemos.
FONDOS EUROPEOS, LA PALABRA MÁGICA QUE NADIE QUIERE PRONUNCIAR
EN VOZ ALTA
Por si el
asunto no tuviera ya suficiente miga, el propio anuncio de formalización
certifica la fuente de financiación: "Otros Fondos Europeos",
dentro de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (DUSI).
Traducido: no es solo dinero de Tussam, es dinero europeo sujeto a
justificación. Y cuando un proyecto financiado con fondos DUSI no llega a
ejecutarse, no hablamos únicamente de una mala gestión interna: hablamos de obligaciones
de justificación de subvención que, si no se cumplen, pueden acabar en
devolución de fondos —con el consiguiente roto para las arcas públicas, es
decir, para todos.
¿Se ha
justificado ya este proyecto ante la administración europea? ¿Con qué
documentación, si el bien subvencionado no existe? Son preguntas que ASC
traslada formalmente y que exigimos que no se queden, una vez más, sin
respuesta.
NO ES UN CASO AISLADO, ES UN PATRÓN
Y para quien
piense que esto es un tropiezo puntual, un despiste de calendario, recordamos
que no es la primera vez. El caso del autobús de Otokar/Somauto sigue el
mismo guion: contrato adjudicado, formalizado, y ninguna confirmación de que
el producto haya llegado a rodar jamás por Sevilla. Dos expedientes, el
mismo patrón, la misma pregunta sin respuesta. Cuando algo se repite dos veces
con la misma forma, ya no es casualidad: es método.
Y mientras
tanto, ¿quién explica a la plantilla por qué se pagan sobresueldos de urgencia,
se recortan medios y se aprietan las tuercas del día a día, cuando hay cientos
de miles de euros de dinero público atrapados en un contrato fantasma?
LO QUE EXIGIMOS
Desde ASC
hemos trasladado ya formalmente a Tussam las preguntas que este expediente deja
abiertas: estado actual del contrato, previsión real de entrega —si la hay—,
y detalle de cualquier pago o gasto asociado hasta la fecha. No nos vale el
silencio administrativo. No nos vale el "está en trámite". Aquí hay
un contrato de 850.000 €, cuatro años de retraso sobre el plazo pactado y ni
rastro del producto.
Si el dinero
se ha gastado, que se diga en qué. Si no se ha gastado, que se explique por qué
sigue vivo un contrato incumplido. Y si hay que reclamar la fianza y devolver
fondos europeos, que se haga, y que se sepa quién responde por ello.
Porque aquí no
sobra ni un euro para maquillar cifras en un contrato que no ha dado ni una
vuelta de rueda.
Lo que no se defiende, se pierde. Y lo que no se
explica, se investiga.