viernes, 7 de agosto de 2026

EL AUTOBÚS FANTASMA DE LOS 850.000 EUROS ¿ROBO?

 Expediente 210050: la pila de hidrógeno que nadie ha visto 

Hay una pregunta que llevamos años haciéndonos en ASC y que hoy, expediente en mano, nos atrevemos a lanzar sin anestesia: ¿dónde está el autobús? No hablamos de una anécdota ni de una leyenda urbana de cochera. Hablamos de un contrato firmado, adjudicado, publicado en el perfil del contratante y sudvencionado con fondos europeos, cuyo producto final —un autobús de hidrógeno— sencillamente no existe en ninguna base de datos, en ningún plan de mantenimiento, en ninguna nota de prensa, en ningún sitio.

Que quede claro desde el minuto uno: esto no es una opinión. Es un expediente.

LA FOTO FIJA: LO QUE DICE EL PAPEL

El expediente 210050, "Suministro de un autobús eléctrico con pila de hidrógeno", salió a licitación el 22 de julio de 2021 con un presupuesto de 850.000 € IVA incluido. Se presentaron tres ofertas; una quedó fuera de plazo (CAETANOBUS) y las otras dos entraron en la puja: Solaris Ibérica, con 650.000 €, y EVOB4F —una Unión Temporal de Empresas constituida el 13 de enero de 2022, cuatro días antes de firmar el contrato, cuidado con el detalle—, que se llevó el gato al agua con 595.000 € más IVA.

La resolución de adjudicación la firma el Director Gerente el 16 de noviembre de 2021. El contrato se formaliza el 17 de enero de 2022. Y aquí empieza lo bueno.

CUATRO AÑOS DE SILENCIO Y NI UNA PILA DE HIDRÓGENO A LA VISTA

La Cláusula Cuarta del contrato es meridiana: el vehículo debía entregarse antes del 15 de octubre de 2022. Estamos en agosto de 2026. Han pasado casi cuatro años desde esa fecha límite.

Y el autobús, sencillamente, no aparece por ningún lado. No está en el Plan de Mantenimiento Preventivo de la Flota 2026. No está en BuscaBus. No está en la base de datos interna de antigüedad de flota, que recoge 658 vehículos matriculados desde los años 90 hasta el 22 de julio de 2026 —ni uno solo con pila de combustible—. No hay una sola nota de prensa, un solo comunicado, una sola foto de la entrega. Nada. Tres fuentes independientes y un silencio idéntico en las tres.

Que conste que la empresa adjudicataria, Evolution Synergetique Automotive, existe, es sevillana y trabaja de verdad en proyectos de hidrógeno verde con fondos europeos IPCEI. No decimos que sea una tapadera. Decimos que, se mire donde se mire, el autobús comprometido con Tussam no ha llegado nunca.

¿Y EL DINERO, QUÉ? PORQUE DE DINERO SÍ QUE HAY RASTRO

Aquí es donde la cosa deja de ser un simple retraso administrativo y pasa a ser una pregunta incómoda de verdad: ¿cuánto se ha pagado ya por un autobús que no existe?

El propio contrato fija una forma de pago escalonada: 5% a la firma (unos 29.750 €), 85% al acta de recepción provisional y 10% al acta de recepción definitiva. Si nunca hubo recepción provisional —y todo apunta a que así fue, porque no hay vehículo—, como mucho debería haberse abonado ese primer 5%. Pero "como mucho" no es lo mismo que "lo sabemos", y ahí es exactamente donde Tussam tiene que responder: ¿se pagó ese 5%? ¿se pagó algo más? ¿a quién y contra qué justificante?

Y hay más: la fianza definitiva depositada por la UTE fue de 29.750 €, con garantía de 3 años general y 5 años para motor, baterías y pila de combustible. Es decir, existe un mecanismo de garantía activo sobre un producto que nunca se entregó. ¿Se ha ejecutado esa fianza? ¿Se ha reclamado algo a la empresa? El silencio documental es, de momento, la única respuesta que tenemos.

FONDOS EUROPEOS, LA PALABRA MÁGICA QUE NADIE QUIERE PRONUNCIAR EN VOZ ALTA

Por si el asunto no tuviera ya suficiente miga, el propio anuncio de formalización certifica la fuente de financiación: "Otros Fondos Europeos", dentro de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (DUSI). Traducido: no es solo dinero de Tussam, es dinero europeo sujeto a justificación. Y cuando un proyecto financiado con fondos DUSI no llega a ejecutarse, no hablamos únicamente de una mala gestión interna: hablamos de obligaciones de justificación de subvención que, si no se cumplen, pueden acabar en devolución de fondos —con el consiguiente roto para las arcas públicas, es decir, para todos.

¿Se ha justificado ya este proyecto ante la administración europea? ¿Con qué documentación, si el bien subvencionado no existe? Son preguntas que ASC traslada formalmente y que exigimos que no se queden, una vez más, sin respuesta.

NO ES UN CASO AISLADO, ES UN PATRÓN

Y para quien piense que esto es un tropiezo puntual, un despiste de calendario, recordamos que no es la primera vez. El caso del autobús de Otokar/Somauto sigue el mismo guion: contrato adjudicado, formalizado, y ninguna confirmación de que el producto haya llegado a rodar jamás por Sevilla. Dos expedientes, el mismo patrón, la misma pregunta sin respuesta. Cuando algo se repite dos veces con la misma forma, ya no es casualidad: es método.

Y mientras tanto, ¿quién explica a la plantilla por qué se pagan sobresueldos de urgencia, se recortan medios y se aprietan las tuercas del día a día, cuando hay cientos de miles de euros de dinero público atrapados en un contrato fantasma?

LO QUE EXIGIMOS

Desde ASC hemos trasladado ya formalmente a Tussam las preguntas que este expediente deja abiertas: estado actual del contrato, previsión real de entrega —si la hay—, y detalle de cualquier pago o gasto asociado hasta la fecha. No nos vale el silencio administrativo. No nos vale el "está en trámite". Aquí hay un contrato de 850.000 €, cuatro años de retraso sobre el plazo pactado y ni rastro del producto.

Si el dinero se ha gastado, que se diga en qué. Si no se ha gastado, que se explique por qué sigue vivo un contrato incumplido. Y si hay que reclamar la fianza y devolver fondos europeos, que se haga, y que se sepa quién responde por ello.

Porque aquí no sobra ni un euro para maquillar cifras en un contrato que no ha dado ni una vuelta de rueda.

Lo que no se defiende, se pierde. Y lo que no se explica, se investiga.