Según el diario de las tres letras, Sevilla termina con el mito de la ciudad vaciada en agosto... la pregunta es: ¿si eso ya se sabía en julio y en agosto, por qué tenemos el mismo servicio desde hace treinta años?
La
respuesta es bien sencilla: los mismos inútiles al frente, monitos de
repetición que sin capacidad propia se limitan a copiar lo que hacían los
anteriores; es decir, al igual que mulos y mulas, híbridos estériles, en este
caso intelectualmente.
Imaginaos
al gerente diciéndole al alcalde que son unos excelentes profesionales —que no
lo dudamos, pero profesionales del mimetismo y la prestidigitación— porque dan
los datos que quiere oír el alcalde, aunque estos no sean reales.
Mientras,
las quejas de los usuarios se van quedando guardadas en el limbo de la
"burrocracia" tussanera, para no variar. Total, esto va de lo que se
diga en prensa o en un consejo en cuyo seno los consejeros solo van a hacer
política en vez de mejorar el servicio.
El
Psoe es el promotor e ideólogo de estas prácticas; los directivos son herederos
de los tecnócratas del puño y la rosa. Y los del PP, pues mejor para ellos:
total, la culpa se las echaremos a los que colocaron a los inútiles.
Mientras,
los usuarios sin saber qué hacer, esperando a pleno sol más de 25 minutos en
muchos casos —demasiados, diríamos—, buses dados de baja o averiados, taller a
medio-bajo rendimiento, y los directivos y jefes remojándose el trasero en la
playa mientras tú, conductor,
soportas, igual que los usuarios, las dejadeces de los inútiles.
La
voz sindical, silenciada. Excepto, claro está, la nuestra. No pasa nada: las
elecciones sindicales son dentro de dos años, y ya hemos visto cómo cambian las
campañas... un golpe de efecto un mes antes y nos olvidamos de todo para votar
de nuevo a quienes se llevan cuatro años mirando al tendido en el mejor de los
casos, y en el peor, aliándose con la dirección. Y van 10 años seguidos. Nada
que criticar, dado que sois vosotros los que votáis.
Hace
unos años nos alterábamos por esta injusticia y éramos más duros definiendo
determinadas actuaciones, porque después de 12 años nuestros al frente (2004-2016)
al frente y de logros por un tubo, la crítica era que en la última legislatura
avanzábamos lento. Tres legislaturas llevamos desde entonces, y de continuo
retroceso... extrañamente, silencio y nivel de exigencia cero. Basta con que
nosotros tiremos del carro para que el nivel de rebeldía aparezca
espontáneamente —eso sí, solo en las redes—. Realidad pura y dura, insistimos,
para nada criticable, dado que es fruto de vuestro voto: de vosotros, que
padecéis los veranos con el doble de gente y menos servicio.
¡¡¡No pasa nada!!! Ya está aquí el otoño y la memoria cae como las hojas de los árboles... ¿¿cuándo cobramos??
PD: Lo de ayer, de traca, gastarse casi un millón de euros sin que el producto adquirido llegue a la empresa y sin que nadie hable o mueva un dedo es, sencillamente, sublime.