jueves, 30 de julio de 2026

PENSAR ANTES DE VOTAR: LA LÍNEA ENTRE CUESTIONAR Y CRITICAR

La diferencia entre cuestionarlo todo a nivel filosófico y criticar por crítica es tan amplia que apenas se distingue a simple vista. Cuestionar todo lo que hasta ahora hemos dado por hecho nos obliga a pensar, y pensar nos lleva a analizar, lo que ineludiblemente es la mejor preparación para tomar decisiones.

 La perfección no existe, pero la búsqueda de ese ideal te acerca mucho más al concepto. Todo es mejorable porque el conformismo te fagocita a la larga, pero la cuestión está en: ¿quién está realmente más cerca de ese modelo de perfección?

 Situémonos desde estos conceptos en el sindicalismo en TUSSAM.

 No hay día que no escuchemos al personal quejándose, repudiando o negando su voto positivo en relación con el último convenio, algo que ha sucedido en los tres últimos. Esto lo extrapolamos a los sindicatos promotores o pivotantes de la negociación.

 La decisión del voto, acertada o errónea, para que fuese objetiva, tendría que haberse tomado desde el análisis personal de las informaciones sindicales que aparecieron —ojo, informaciones sobre lo que se propone, pensando solo y exclusivamente en las propuestas. Lamentablemente, y a tenor de esas quejas, mucho nos tememos que otros factores —la crítica hacia un sindicato o un sindicalista— eclipsaron el raciocinio de la decisión, haciendo que pesaran más las animadversiones o el favoritismo sindical que el verdadero análisis sobre el calado y el alcance de las propuestas.

 El resultado lo estamos sufriendo ahora, precisamente porque pudo más el hecho de votar en contra de alguien a quien no se le tiene simpatía que el análisis real, pasando por esa fe ciega hacia la palabra de la organización en la que se milita sin cuestionarla en absoluto. El resultado es el que es. Quizás ahora, padeciendo lo que en su día se advirtió, el personal empiece por fin a pensar y a cuestionarlo todo.

 Evidenciar lo sucedido no debe suponer accionar contra sindicato alguno. Como hemos dicho por activa y por pasiva, las decisiones tomadas —elecciones y convenio— han sido avaladas por la mayoría de la plantilla, lo que elimina de facto cualquier posibilidad de crítica hacia la forma de actuar de cualquier sindicato (que actúe sin servir a la empresa o a intereses políticos, claro está). Solo podemos dar nuestra opinión de cómo y qué hubiésemos planteado nosotros.

 Dicho lo anterior, queremos hacer hincapié en que la solución no está en borrarse de un sindicato, cambiarse a otro o fomentar la desafiliación masiva. La clave está en informarse, pensar y tomar decisiones basadas en el análisis, que sirva de medicina contra el mal que pretendemos curar, especialmente en los órganos de decisión que son la asamblea de afiliados.

 Pero ¿y si no estás conforme con las decisiones que la afiliación de tu sindicato adopta por mayoría? Entonces es el momento de cambiar de sindicato, pero siempre después de haberlo intentado dentro de la organización elegida. Eso sí: si tu decisión original fue fruto de analizar la información disponible y de pensar antes de decidir, el cambio debe hacerse con la misma reflexión. Pero si esa decisión original se debió a simpatías, a una fidelidad mal entendida o a la creencia de algún tipo de deuda hacia esa organización, el cambio debería producirse de manera inmediata.

 Los sindicatos estamos para defender los derechos de los trabajadores, no para crear adeptos cuyo único criterio sea hacer lo que se les diga sin cuestionarlo.

 Desde ASC Sevilla defendemos precisamente esto: una afiliación informada y crítica, no una militancia por inercia. No pedimos fidelidad ciega ni buscamos "fichajes" desencantados de otras siglas; pedimos que cada trabajador de TUSSAM lea las propuestas, las compare, las analice y decida por sí mismo, a ser posible una vez analizado en asamblea, pero con datos y no con simpatías. Un sindicato que teme que su afiliación piense no está defendiendo a los trabajadores, se está defendiendo a sí mismo. Esa es la diferencia que de verdad importa.