lunes, 27 de julio de 2026

FINES DE SEMANAS CALENTITOS !!!PEDAZO DE SERVICIO!!!!

 Ayer, en uno de nuestros grupos de WhatsApp, la tropa se calentó —literalmente, porque el aire de los autobuses hace tiempo que dejó de funcionar— hablando de lo de siempre: fines de semana y veranos con frecuencias de risa (25 minutos esperando en líneas tan "punteras" como la 2 o la 3, ahí es nada) y con una flota que parece sacada de un museo del sudor: vieja, averiada y con el A/A convertido en leyenda urbana.

Nada nuevo bajo este sol de justicia. Llevamos décadas denunciándolo. Mejoró algo entre 2005 y 2016, sin llegar nunca a solucionarse del todo, y en los últimos diez años —los últimos seis con especial saña— la falta de inversión en flota y la mala calidad de la que llega nos está metiendo en una situación límite. Pero tranquilos, que ya sabemos quién tiene la culpa: NADIE. Aquí nunca hay culpables, solo "circunstancias".

EL MANUAL DE INSTRUCCIONES DEL DESASTRE

Esto no es casualidad, es diseño. Repasemos, paso a paso, cómo se fabrica una gestión así:

1º. Los directivos. Entran por la puerta grande, a dedo, colocados por los políticos de turno. Sin proceso selectivo, sin pedir experiencia previa, sin currículum que valga más que el carnet del partido. Bienvenidos al despacho: aquí tiene su sillón y su climatizador de última generación, que para eso sí hay presupuesto.

2º. Jefes y técnicos. Acceden mediante un paripé que llaman "proceso transparente", pero sin tribunal que lo supervise ni garantía alguna de igualdad, mérito o capacidad. Transparente como el cristal tintado de los coches oficiales: se ve todo desde dentro, nada desde fuera.

Si hacemos cuentas, toda la escala de mando de esta empresa ha llegado ahí sin pasar filtro real ninguno. Y aquí la pregunta del millón: ¿alguien cree de verdad que un enchufado va a colocar debajo de él a alguien que le pueda hacer sombra, sabiendo cómo funciona el enchufismo en cubierta y con la manada de buitres compitiendo a su lado? No, hombre, no. Eso ni en el mejor de sus sueños.

EL VIVERO DEL QUE SE NUTRE ESTA EMPRESA

Por si hiciera falta más contexto, resulta que el partido de origen de neustros directivos también coloca a concejales fracasados en Tragsa. Qué casualidad: el mismo patrón, el mismo mecanismo, la misma costumbre de recolocar a los perdedores de la urna en un sillón público. Tussam y otras empresas publicas, llevan años funcionando como auténticos cementerios de inútiles políticos, premiados generosamente por los servicios prestados al amo de turno. Y luego nos extrañamos de que el autobús no llegue.

Este tipo de arquitectura del despropósito es la causa principal de la situación operativa que sufrimos. Y el círculo se cierra bonito, con lacito y todo, cuando aparecen personajes con pátina sindical que se ponen al servicio de ese mismo relato de "igualdad, mérito y capacidad" que ellos mismos ayudan a pisotear. Qué bonito discurso para las fotos, qué poca vergüenza en la práctica.

LA PARTE QUE NOS TOCA

Aquí no nos quedamos solo señalando a los de arriba, que sería muy cómodo. La responsabilidad también es nuestra, y no solo por los sindicatos o "sindicalistos" que defienden intereses ajenos a los trabajadores, sino por nosotros mismos, que somos quienes los elegimos. Siempre hay excusa a mano para justificar el voto a tal sindicato o a tal convenio, por más que luego los hechos demuestren lo erróneo y contraproducente que fue. Ahí están las pruebas, para quien quiera mirarlas sin taparse los ojos.

Y mientras, unos pocos debaten en redes y aportan datos y documentación —debate que, lamentablemente, dura lo que un suspiro y se olvida en la siguiente notificación—, la mayoría calla, aguanta, e incluso defiende el silencio sindical justificando incluso a directivos, jefes y mandos. Solo nos queda confiar en que la base trabajadora de Tussam abra los ojos de una vez y entienda que el camino sindical actual no es el adecuado.

CONCLUSIÓN

O se cambia el voto hacia quienes seguimos plantados en la losa de los trabajadores, o toca obligar a los dirigentes a trabajar para la plantilla y no para el político o el tutor empresarial de turno.

Porque, mientras tanto, seguimos sudando en la 2 y en la 3, esperando 25 minutos, con el aire acondicionado como concepto teórico.

Lo que no se exige, no se conquista.

PD: Luego esos mismos diran que se ha disparado el absentismo sin saber porque...que las colas de las circulares para ir al evento del olimpico son producto de nuestra imaginacion...Pero la culpa al currelante.