viernes, 31 de julio de 2026

AGOSTO: EL MES EN QUE LA EMPRESA CIERRA... PERO SOLO PARA UNOS POCOS

 Hoy es viernes, último día del mes, día hábil para nuestros jefes y directivos, esos súper preparados, comprometidísimos y grandísimos profesionales que, casualmente, a partir de agosto hacen mutis por el foro. Porque sí, esta empresa "cierra" en agosto, faltaría más… pero solo para la mayoría del taller, para la mayoría de oficinas y para casi el 100% de jefes y directivos. Aquí no se mueve un varal, salvo, cómo no, el autobús que conduces tú.

Porque en la calle, mientras tanto, conductores y personal de operaciones seguimos lidiando con los mismos problemas de siempre, agravados además por la ausencia de nadie que tome una decisión. Normal, si el que manda está de vacaciones desde el 1 de agosto en su cabeza, aunque figure en nómina.

Martillos de seguridad: el olvido que da miedo

Como ya contamos ayer en el informe de Prevención, a nuestra Jefa se le ha "olvidado" revisar los martillos de seguridad. Toma ya. Un detalle menor, sin importancia, en un puesto tan sensible como el suyo… ¿qué pasaría si uno de esos vehículos sufre un accidente y hay muertos por la dejadez de quien debería vigilar esto? Evidentemente, al trullo derechito. Y que quede claro: a nosotros no se nos olvida personarnos como acusación en un hipotético proceso penal, aunque solo sea para que alguien empiece a actuar con la misma indolencia con la que actúan habitualmente contra los conductores.

Aire acondicionado y pulseras térmicas: la tomadura de pelo del verano

A eso le sumamos que se pasan por el forro sacar a la calle autobuses sin A/A para la ciudadanía, y que se han negado en redondo a dotar al personal de pulseras térmicas que certifiquen la parada de un bus cuando este, o el propio conductor, superan los parámetros térmicos legales. Y no es casualidad: si dieran las pulseras y los conductores paráramos ante la alarma, quedaría en evidencia que los A/A no funcionan ni de broma. No hay duda: el Sr. Torreglosa, o pasa olímpicamente de los trabajadores de Tussam, o es promotor y valedor de este tipo de prácticas. Se lo hemos hecho saber directamente, por si acaso no se había enterado.

Mencion especial al hecho de que el informe realizado por un empresa privada a instancia de Tussam, deja de manifiesto que la temperatura y el caudal de renovacion de aire en el puesto de conductor esta fuera de los rangos...sin comentarios.

Nóminas: ineptitud o abuso, ustedes eligen

Por si fuera poco, en el departamento de nóminas alguien ha decidido —porque decisiones sí se toman, cuando interesa— que en agosto no podamos cobrar el Ticket Restaurante. Una frenada en seco que solo se explica por dos vías: ineptitud o abuso de poder. Hemos tenido que recordarles que la norma fiscal habla de un máximo de 11€ diarios sin superar los 2.400€ anuales… ¿dónde pone "meses"? Con 225 días laborables al año, hasta aplicando la cuota diaria de 11€ nos plantamos por encima de los 2.400€. ¿Tontos o demasiado listos? Nos quedamos con lo primero: tontos ignorantes con poder, que es la peor combinación posible.

Una semana calentita, y no precisamente por el tiempo

Como veis, semana movidita en la que, al menos, ASC hace los deberes. Y no hablamos solo de denuncias verbales: hemos presentado denuncias formales ante la Inspección de Trabajo por horas extras, excesos de temperatura, el mangazo de las horas del CAP, y la vacilada del jefe de Operaciones obligando a los conductores a desconectar y conectar los Karsan como si fuera un juego de manos.

ASC detecta. ASC advierte. ASC insiste en la solución. Y ante la inacción de la dirección, ASC acude a los tribunales.

Un método sencillo, razonable, y que entendemos como el mínimo trabajo responsable que cualquier sindicato debería hacer. Por eso es nuestra línea: detectar, informar y actuar. Sin excusas, sin siestas de verano y sin mirar para otro lado.

Lo que no se defiende, se pierde.

PD: Mientras la dirección disfruta de su agosto particular, los martillos siguen sin revisar, los A/A siguen sin enfriar y las pulseras siguen sin aparecer. Todo apunta a que, este año, el que necesita vacaciones de verdad no es el directivo que se va de la oficina, sino el sentido común, que lleva meses desaparecido en combate.