miércoles, 8 de julio de 2026

SEGUIR INSISTIENDO EN LA VIDA, CONTRA LOS QUE PERMITEN, POR ACCIÓN U OMISIÓN, PONER EL RIEGO DE LA TUYA

 Anoche, una compañera del repostado se tuvo que retirar a la mutua por un posible golpe de calor…hoy se ha quedado un eléctrico tirado sin carga a pesar de que el conductor advirtió al centro de control…hace un rato le han cambiado un coche a un compañero para dárselo a otro del aeropuerto, haciendo trasvasar a los usuarios de un bus a otro y con el agravante de que el cambio se realizó sacando un vehículo averiado de cocheras (sin fonia).

La cadena de despropósitos es más que suficiente para que alguien sea llamado al orden, lo que pasa es que, conociendo la “capacidad” de directivos y jefes de esta casa, los primeros en asumir responsabilidades tendrían que ser estos, por incapacidad e inutilidad manifiesta…seguimos insistiendo.

Nosotros vamos a seguir insistiendo y ya hemos dado el primer paso…si desde operaciones y planificación no hacen nada, ASC va a sentar en el banquillo a quien haga falta, ya hemos iniciado el protocolo de acoso contra un controlador reincidente y así vamos a seguir…vamos a seguir insistiendo.

Todo esto de evitar los abusos de poder de cuatro bandarras está muy bien, muy loable y muy aguerrido por nuestra parte, pero la realidad es otra…por mucho que, desde los sindicatos, o al menos desde ASC, hagamos, nada tendrá su efectividad si los trabajadores no ponemos de nuestra parte haciendo cumplir normas y protocolos.

Estamos hartos de escuchar en las noticias la alta siniestralidad en el sector laboral. Las causas principales son caídas, golpes y el estrés térmico por altas temperaturas, motivadas frecuentemente por fallos en los protocolos de prevención y formación de las empresas. Afortunadamente en Tussam tenemos casi todo protocolizado a ese respecto ya que, en el ámbito laboral, el empresario es el principal responsable de la siniestralidad. Asume el deber de protección, debiendo garantizar la seguridad y salud de sus trabajadores. Esto incluye proveer formación y evaluar los riesgos, aunque la culpa final puede derivar en responsabilidades penales, civiles, administrativas o de recargo de prestaciones.

Dicho lo anterior, no podemos, ni debemos, eludir nuestra responsabilidad por presiones, como decimos en el párrafo anterior, si la empresa, como ente etéreo, tiene en la cadena de mando alguien que incumple o presiona para que se incumplan los protocolos, este último incurre en un presunto delito…la empresa se lavaría las manos con él, es decir, este sería el pagache.

 Pero ¿Qué ocurre si el trabajador es el que ha incurrido en la falta? Pues bien sea por callarse, por asentir o por “abstraido” (entiéndase esto sin ánimo de ofensa y como definición para el que “dice que no se entera de nada”) pues si un trabajador sufre un accidente laboral por incumplir los protocolos de prevención, podría enfrentar sanciones disciplinarias (incluyendo el despido disciplinario), pérdida de indemnizaciones adicionales si se demuestra negligencia exclusiva, y responsabilidad penal o civil si sus acciones pusieron en riesgo grave la vida de terceros.

A partir de aquí creemos que todo está claro…incluso siendo callados, sumisos o “abstraidos” la responsabilidad recae sobre nosotros…hasta el punto de perder incluso las indemnizaciones para ellos o en el peor de los casos para sus viudas…así que recordemos que exigir el cumplimiento de los protocolos es tus derechos, pero también tu responsabilidad…así que, si eres coaccionado por algún mando, al menos desde ASC, iremos a por todas contra los actores, eso sí, como dicen los de Lipasam, no puede haber un barrendero detrás de cada ciudadano, así que usa las papeleras (protocolos) que se ponen a tu disposición.

PD: Ya hemos solicitado las pulseras termicas...tenemos medios finitos y no podemos llegar a todo, pero al menos lo intentanmos...cada cual allá.