Contrasta la brutal subida del absentismo en verano por causas claras: sobrecarga de trabajo, horarios imposibles, broncas con los usuarios y herramientas (autobuses) defectuosas o inadecuadas, todo ello con el servilismo de algunos.
En junio, cuando aún no asistíamos al brutal recorte de oferta frente a una demanda disparada y predecible, se echaron horas extras por la siguiente cuantía:
El ahorro económico global para la empresa lo
podemos estimar, grosso modo, en un 34%, tomando como referencia el
coste adicional que soportaría la empresa entre el precio de la hora extra y el
de una contratación.
Para nosotros, más allá del ahorro que obtenga
la empresa, lo prioritario es el empleo. La amplia lista de espera en casi
todos los colectivos significa que se tendría que haber contratado, desde las
diferentes bolsas, las cantidades indicadas en la columna de la derecha —suponiendo
que el servicio estuviera dimensionado a la oferta, algo que todos sabemos que
no ocurre ni en temporada de INVLAB.
Julio será un mes histórico, y os daremos
cumplida información en cuanto recibamos el listado de horas extras, a mediados
de agosto. Pero, a tenor de lo que está sucediendo en la calle, podemos
anticipar que será, casi con toda seguridad, un dato considerable, sin olvidar
el claro deterioro del servicio y la pésima imagen que se está dando a los
usuarios.
Tenemos que añadir un dato adicional sobre los
procedimientos de la empresa: en determinados colectivos ya se ha superado el
límite legal de 80 horas extras. La empresa recurre a mecanismos de ingeniería
financiera para enmascarar ese exceso mediante conceptos en nómina que no están
recogidos en las tablas salariales pactadas. Sobre esto seguiremos informando
en su momento.
