Los «packs completos» son la mejor herramienta para polarizar, y polarizar es la mejor herramienta para que no pienses. Encasillar en polos simples es la manera más fácil de acusarte de que, si no estás conmigo en todo, estás con la parte contraria.
En Tussam somos cinco sindicatos, más o menos serios —y algunos más «payasos», pero en cubierta—, todos con sus errores y sus aciertos. La ecuación es muy sencilla para clarificar el nivel de coincidencia de cada persona con cada pack: si tuviésemos esa manera de pensar, diríamos que los afiliados a los sindicatos que abogan por el camino corto del «enchufismo», por ejemplo, son igual de amorales… Y está meridianamente claro que no todos piensan así.
Estamos convencidos de que hay muchos afiliados de ASC a los que no les gustan algunas partes o matices de nuestro modo de funcionamiento. Igual de convencidos estamos de que, a pesar de eso, mantienen un gran compromiso y confianza hacia nuestro trabajo, lo cual no resta un ápice de pensamiento crítico en aquellas partes sobre las que no mantienen una coincidencia total.
Cuando hablamos de matices superfluos que no afectan a lo que un sindicato debería ofrecer, entramos dentro del ámbito de la crítica constructiva… ¿Pero qué pasa cuando esos matices son de fondo? Pues ahí no hablamos de simples matices —de esos que no restan un ápice de operatividad a las tareas que deben realizar los sindicatos—: hablamos de otras cosas.
Te prometo 24 fines de semana, me votas para que lo consiga, lo votas en un convenio y, a colación, firmo otra cosa diferente. Es legal, discutiblemente ético, un «mal menor» según el prisma con el que se mire… Está bien, te lo compramos. Pero para nosotros es una falta muy grave en el «debe» de quienes realizan esas acciones. Se podría considerar hasta fraude; al menos, un fraude moral. No se trata de un error de negociación, de una interpretación jurídica diferente o de falta de apoyos: se trata de que no se cumple lo prometido a pesar de haber sido votado, y eso tiene muchos calificativos negativos y ninguno positivo.
El engaño no puede en ningún caso pesar lo mismo que el resto del pack. El engaño desautoriza de facto, rompe el principio de confianza hacia tus dirigentes… Y si no confías en quienes te representan, ¿qué haces pagándoles la cuota y rindiéndoles lealtad?
El pack completo: me dicen que me «enchufan», me llevan cuatro papeles, me hacen tres cambios de turno, me han llamado cuando me he puesto enfermo… Pero luego traicionan mi confianza o mienten en las Asambleas Generales. Quedarme no me hace fiel: me hace cómplice de políticas contrarias a mis intereses y, lo que es peor, a los de todos mis compañeros. Lo positivo del pack lo hace cualquier sindicato que se precie; lo segundo solo está destinado a los elegidos por la varita de la amoralidad.
Ni pack completo, ni errores de bulto… Ni radicalidad, ni sumisión. La lealtad jamás se la puedes deber a quien hace trampas o miente. Si eliges a quien te engaña y te miente, y además el resultado de tu apoyo es perjudicial para la mayoría, ya no hablamos de «comprar el pack completo»: hablamos de complicidad con el mentiroso, de mirar para otro lado no por un error procedimental o manifiestamente accidental y no buscado. Eso no es sano ni para ti ni para la mayoría.
No se trata de remover el pasado o de atacar los errores del anterior convenio. Se trata de ponerlo como ejemplo, porque en la Asamblea General hemos visto la desvergüenza de algún dirigente mintiendo descaradamente a la cara de los trabajadores… Y, automáticamente, deberíamos descartar ese pack. Al menos, desde nuestro prisma… ¿Tú qué opinas?
PD: Imaginate al dirigente politico o sindical que te dice claramente que te va a recortar o imaginate al que te ha engañado sistematicamente. Ninguno de los dos te ofrece confianza...pues ahora piensa que ninguno de los dos te esta ofreciendo soluciones viables...¿Todavia piensas votar a uno u a otro, aun en contra de tus intereses y teniendo alternativas mejores...a analisis de pack completo?