Normalmente no solemos entrar en temas políticos no
vinculados con Tussam. Sin embargo, a raíz del comentario del pasado miércoles
sobre el voto responsable, hemos recibido mensajes que nos tachan de sesgo
político, algo que queremos aclarar.
En la pasada campaña sindical ocurrió lo mismo que ahora en
las nacionales: una campaña centrada en el desprestigio, en el «y tú más» y en
hablar de todo sin proponer proyectos. Es una estrategia astuta de quienes
buscan llegar al poder tachando al otro de malo, cuando sus propios idearios
incluyen recortes para la ciudadanía.
No se trata de rojos o amarillos, sino de quiénes van a
trabajar por tus intereses y quiénes por los contrarios. No va de castigar ni
de justificar errores, tramas o golfos; va de tener memoria y no quedarse en la
superficie.
Analiza los programas, las declaraciones y lo que han hecho
unos y otros cuando han gobernado o han sido socios. Valora qué te afecta
directamente como ciudadano, buscando que las políticas se dirijan a ti y no a
otros poderes políticos o económicos. Es así de simple.
La elección es sin duda complicada debido a la absurdez de
determinados partidos: unos enrocados en su líder, otros basando su modelo en
campañas de desprestigio y presión judicial, y otros lanzando eslóganes
absurdos para cambiar el modelo de sociedad en cuatro años (sin aprender nada
de lo que pasó en la Segunda República).
¿Y los ciudadanos para cuándo? Insistimos en que el voto es
tu arma, pero puedes dispararte en el pie si te quedas en lo superficial, si
pretendes coincidir con el pack completo de un partido o, especialmente, si
votas por animadversión teledirigida en vez de por tus intereses. Esto ya lo
hemos vivido en las últimas tres elecciones sindicales: en vez de votar a
quienes os defendemos, se votó en contra de errores pasados o creyendo maldades
falsas lanzadas intencionadamente y sin pruebas.
Imagínate que, por un descuido, a alguien se le escapa un
tiro que roza la cabeza de otra persona. Imagina que llega un psicópata asesino
confeso diciendo que hay que quitarle el arma al primero y dársela a él, y que
se la das solo para castigar al otro. Imagina que ese psicópata empieza a matar
gente y que tú empiezas a quejarte. Imagina al psicópata respondiéndote que
hace exactamente lo que dijo que iba a hacer y que tú le votaste. Imagina
mientras puedas, porque el psicópata no parará hasta matar al mayor número de
personas, algo que ya sabías antes de entregarle el arma.
No hay que ser un Séneca para llegar a esa conclusión. En
Tussam lleva pasando 12 años: el psicópata no te ha engañado, todos sabíais lo
que era. La libertad radica en equivocarse, en tener la potestad de elegir e
incluso de castigar, pero siempre desde un análisis profundo. Pon en la balanza
aciertos y errores, sin dar más peso específico a aquellos fallos que al
psicópata le interesan para acceder al poder, y valorando en su justa medida lo
que realmente te beneficia.
Insistimos: vota por ti y para ti... a quien te dé la gana…y
acuérdate delas elecciones sindicales y de las votaciones del convenio…que
luego decís muchos que ninguno habéis votado a las mayorías...pero lloramos por
las consecuencias