Ayer, hubo un debate en un grupo de whatsapp en relación a la carta escrita por el compañero Artacho y publicada en nuestro blog que básicamente venía a dar cuenta de su visión (coincidente con la nuestra) sobre la señales que estamos viviendo en relación a un más que posible proceso de privatización total o parcial de nuestra empresa.
Pues bien, el debate giró en
torno a una comparativa entre nuevos (menos antigüedad en la empresa) y viejos
(más antigüedad en la empresa), así como en su combatividad, implicación y
compromiso.
Nosotros, que somos de
reciclarnos constantemente y de no vivir de las rentas, sacamos dos
posicionamientos claros…implicación o justificación.
Los viejos, no se pueden
parapetar detrás de los nuevos sobre la base de que los primeros ya lucharon
bastante, especialmente porque se transmite un mensaje de que, una vez luches
en una batalla, ya te da derecho a retirarte y que tiren otros.
Los nuevos, no pueden adquirir la
concepción de nuestras condiciones laborales y económicas como algo caído del
cielo y sobre lo que no hay que hacer nada más para mantenerlo, porque entonces se
transmite un mensaje de dejadez a los que vienen detrás y desmotivación a los
que llevamos años para luchando para conseguir precisamente esas condiciones.
Dicho lo que no deberíamos de
hacer, viejos y nuevos, nuevos y viejos, analicemos profundamente el fondo del
debate:
Ni todos los viejos han estado en todas las
batallas, ni todos los nuevos pasan de todo, espacialmente porque somos
conscientes de que muchos viejos ni han estado, ni se les ha esperado, ni jamás
estarán, pero no estarán sencillamente porque como todo en la vida, hay
cobardes y pancistas, algunos además (como vimos en una asamblea general)
hablando de luchas y participación cuando jamás han estado en ninguna.
Lo mismo ocurre con los nuevos,
por lo que no es cuestión de nuevos o viejos, es cuestión de implicación o
pancismo…cierto es que los más nuevos, en su mayoría, no han vivido o tienen
conciencia de lo que es la lucha obrera, no en su sentido romántico, sino en su
sentido ideario a adaptado a la actual realidad…
Dicho esto, entendemos que no es
correcto hablar de que pasan de todo
(que como las meigas, haberlos hailos) y quizás sea más coherente y justo
intentar transmitirles, como ha hecho el compañero Artacho, que se pongan las
pilas y que no se dejen engañar por los amansa-fieras, que se intuyen
nubarrones…lo mismo que no es correcto hablar de que los viejos ya no tienen
que luchar, porque en realidad su labor tendría que ser más pedagógica y de motivación
para, llegado el caso enseñen, apoyen y alienten a los que estarán en primera línea
de combate (los más nuevos por puro crecimiento vegetativo).
Concluir este texto instando a la
unidad de los trabajadores y dejando claro que el enemigo está afuera, no entre
nosotros los trabajadores. Nuevos y viejos juntos, pero alentando a los nuevos a la participación y a que vayan
posicionándose en los sindicatos (en todos) para tomar el relevo generacional
que falta está haciendo ya, recordándoles que uno de los principales activos
para luchar contra la empresa, es la preparación…pero la preparación desde la convicción
y el compromiso con tus iguales y con la lucha colectiva…
Nuevos y viejos, viejos y nuevos…todos
juntos, solo hace falta solidaridad, motivación y participación…de todos, porque
malas yerbas hay en ambas generaciones, sindicatos y colectivos, solo hay que evitar perder el norte que para mantener
el que fue, hasta 2016, el mejor convenio del transporte urbano de la península
(hoy el 3º “gracias” a la “gestión” de las últimas mayorías) y especialmente MANTENER
nuestra empresa, como empresa PÚBLICA EN SU TOTALIDAD, como dice Artacho…todos,
con todos y para todos.