jueves, 3 de septiembre de 2026

BESTIARIO DE MANDO

 Retrato de familia del cortijo, de abajo arriba

 «En este cortijo no manda quien sirve. Manda quien se arrastra mejor.»

<<del refranero de andar por casa>>

Los hechos

En el mundo hay muchas variedades de mando autoritario y de despotismo de manual. Los hay que se disfrazan de derecha, los hay que se disfrazan de izquierda, y luego están los de casa: fachas de cortijo, inútiles con mando, cuyo único mérito acreditado es no soltarle la mano a quien los coloca. Vamos a hablar de ellos, y vamos a empezar por abajo.

Ahí abajo están los mamporreros de la tropa: los chivatos, los correveidiles, los que hacen de escolta personal de mandos de tercera fila. Siempre in situ, siempre a mano, siempre dispuestos a repetir como loros la última ocurrencia del marichulo de turno. Traidores a su propia clase, gente de "dame pan y llámame tonto"… y por si fuera poco, con lista de espera para el puesto.

Un peldaño más arriba aparece la tropa de uniforme azul: cobran el plus de conducir moto y no la montan. Aquí hay más percal que cortar. Demasiado galón para tan poca vergüenza: gente que se agarra a un cargo prestado para sentirse alguien y que, en esa inseguridad, ensucia a los compañeros de su propia categoría que sí se ganan el respeto currando cada día.

Subimos otro escalón y llegamos a los Jefes de Tráfico. Aquí ya cuesta menos identificarlos: déspotas, prepotentes, falsos, marca de la casa. Como dijo el de la barba: "por sus obras los conoceréis". ¿A todos? Ahí ya cuesta más separar el grano de la paja…¿decide tu?

Y llegamos al Jefe de Operaciones. De este poco hay que añadir, porque solo hay uno y se lo está currando él solito para hacerle sombra a los grandes nombres de la historia negra: Videla, Pinochet, el del bigote alemán. ¿Que es fuerte? Puede ser, para quien se conforme con las palabras. Nosotros preferimos mirar los hechos, y con los hechos por delante, creemos que nos quedamos cortos.

Y subimos ya a la cadena de las alturas: una pléyade de enchufados sin mérito ni capacidad, colocados y sostenidos por las huestes político-religiosas de siempre —da lo mismo la sigla, PP o PSOE, la endogamia es idéntica—. Gente que ha llegado al cargo, no por saber hacer el trabajo, sino por saber a quién hacerle la pelota, y que una vez arriba sigue sin saber hacer el trabajo. Fachas de manual, hijos predilectos de la gran familia del enchufe, protegidos desde la cúpula, con la catadura moral que ya todos conocemos y que no hace falta detallar.

Ninguno de estos gallitos de corral sería nada si la plantilla se plantara. Si los de abajo, los que currelamos, los que damos la cara cada día, diéramos un puñetazo en la mesa, no habría pelotas arrastrados haciendo de escolta, no habría un solo mando, jefe o directivo que hubiese llegado al puesto a base de genuflexión y rodillera, no habría jefatura que hubiese trepado poniendo la alfombra bajo los pies de su superior, y desde luego no habría un solo político de la misma calaña —bajo la sigla que sea, liberal o progresista de boquilla ambos— si nosotros no se lo permitiéramos.

Que quede claro: son pocos, y son cobardes. Solo llegan donde llegan porque siempre hay demasiada gente dispuesta a abrirles la puerta y a arrastrarse por el pasillo delante de ellos. El día que la plantilla decida dejar de arrastrarse, se acaba el cortijo.

Marco legal

Lo que describimos arriba no es solo un problema de estilo o de malas maneras. Cuando el trato despótico y humillante hacia la plantilla se repite en el tiempo, deja de ser "carácter" y empieza a tener nombre jurídico:

Dignidad y respeto debido. El art. 4.2.e) del Estatuto de los Trabajadores (Real Decreto Legislativo 2/2015) reconoce el derecho de la persona trabajadora "al respeto de su intimidad y a la consideración debida a su dignidad" frente a cualquier mando, sea cual sea su rango.  (texto en el BOE)

Riesgos psicosociales. Los arts. 14 y 15 de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales obligan a la empresa a evaluar y prevenir también los riesgos psicosociales derivados de un estilo de mando despótico, hostil o intimidatorio, no solo los riesgos físicos.  (texto en el BOE)

Mérito y capacidad frente a enchufe. El acceso y la promoción en cualquier entidad de titularidad pública deberían regirse por los principios de igualdad, mérito y capacidad (art. 103.3 de la Constitución Española y art. 55 del Estatuto Básico del Empleado Público, Real Decreto Legislativo 5/2015), y no por la cercanía política ni por el favor personal.  (texto en el BOE)

No estamos afirmando que cada caso concreto constituya delito: eso lo determinan, en su caso, los tribunales. Lo que decimos es que un patrón repetido de trato despótico y de acceso a cargos por enchufe roza, y en algunos casos puede llegar a encajar en, estas infracciones. Y que documentarlo es el primer paso para que deje de ser "lo de siempre".

Qué hacer

1. Documéntalo. Fecha, hora, testigos, hechos concretos —no impresiones—. Un episodio suelto se olvida; una carpeta con fechas, no.

2. No te lo calles. Comunícalo a la sección sindical para que quede registrado y con seguimiento, aunque hoy te parezca "poca cosa".

3. Exige que se mueva el Comité de Seguridad y Salud. Un patrón de trato despótico es, por definición, un riesgo psicosocial a evaluar.

4. Pide por escrito criterios públicos y objetivos —mérito, capacidad, concurrencia— en cualquier nombramiento o promoción interna. Que quien decide lo explique, y que quede por escrito.

5. No blanquees con el silencio. Cada episodio que se calla es un cheque en blanco para el siguiente.

Cierre

Cortita y al pie: el cortijo no se sostiene solo. Se sostiene sobre la gente dispuesta a hacer de escolta, de alfombra y de eco. El día que dejemos de prestarnos a eso, esta fauna de mando se queda sin percha.

 

EL CORTIJO SE ACABA CUANDO DEJAMOS DE ARRASTRARNOS

NI RODILLERAS NI SILENCIO

MÉRITO SÍ, ENCHUFE NO

LA PLANTILLA NO ES TROPA DE NADIE

ASC — sección sindical. Difúndase, cópiese, péguese en el tablón, red social o donde querais. Reprodúcase sin pedir permiso a nadie.