Hoy es viernes, último día del mes, día hábil para nuestros jefes y directivos, esos súper preparados, comprometidísimos y grandísimos profesionales que, casualmente, a partir de agosto hacen mutis por el foro. Porque sí, esta empresa "cierra" en agosto, faltaría más… pero solo para la mayoría del taller, para la mayoría de oficinas y para casi el 100% de jefes y directivos. Aquí no se mueve un varal, salvo, cómo no, el autobús que conduces tú.
Porque
en la calle, mientras tanto, conductores y personal de operaciones seguimos
lidiando con los mismos problemas de siempre, agravados además por la ausencia
de nadie que tome una decisión. Normal, si el que manda está de vacaciones
desde el 1 de agosto en su cabeza, aunque figure en nómina.
Martillos de seguridad: el olvido que da miedo
Como
ya contamos ayer en el informe de Prevención, a nuestra Jefa se le ha
"olvidado" revisar los martillos de seguridad. Toma ya. Un detalle
menor, sin importancia, en un puesto tan sensible como el suyo… ¿qué pasaría
si uno de esos vehículos sufre un accidente y hay muertos por la dejadez de
quien debería vigilar esto? Evidentemente, al trullo derechito. Y que quede
claro: a nosotros no se nos olvida personarnos como acusación en un hipotético
proceso penal, aunque solo sea para que alguien empiece a actuar con la misma
indolencia con la que actúan habitualmente contra los conductores.
Aire acondicionado y pulseras térmicas: la tomadura de pelo del
verano
A
eso le sumamos que se pasan por el forro sacar a la calle autobuses sin A/A
para la ciudadanía, y que se han negado en redondo a dotar al personal de
pulseras térmicas que certifiquen la parada de un bus cuando este, o el propio
conductor, superan los parámetros térmicos legales. Y no es casualidad: si
dieran las pulseras y los conductores paráramos ante la alarma, quedaría en
evidencia que los A/A no funcionan ni de broma. No hay duda: el Sr.
Torreglosa, o pasa olímpicamente de los trabajadores de Tussam, o es promotor y
valedor de este tipo de prácticas. Se lo hemos hecho saber directamente, por si
acaso no se había enterado.
Mencion especial al hecho de que el informe realizado por un empresa privada a instancia de Tussam, deja de manifiesto que la temperatura y el caudal de renovacion de aire en el puesto de conductor esta fuera de los rangos...sin comentarios.
Nóminas: ineptitud o abuso, ustedes eligen
Por
si fuera poco, en el departamento de nóminas alguien ha decidido —porque
decisiones sí se toman, cuando interesa— que en agosto no podamos cobrar el
Ticket Restaurante. Una frenada en seco que solo se explica por dos vías: ineptitud
o abuso de poder. Hemos tenido que recordarles que la norma fiscal habla de
un máximo de 11€ diarios sin superar los 2.400€ anuales… ¿dónde pone
"meses"? Con 225 días laborables al año, hasta aplicando la cuota
diaria de 11€ nos plantamos por encima de los 2.400€. ¿Tontos o demasiado
listos? Nos quedamos con lo primero: tontos ignorantes con poder, que es
la peor combinación posible.
Una semana calentita, y no precisamente por el tiempo
Como
veis, semana movidita en la que, al menos, ASC hace los deberes.
Y no hablamos solo de denuncias verbales: hemos presentado denuncias formales
ante la Inspección de Trabajo por horas extras, excesos de temperatura, el
mangazo de las horas del CAP, y la vacilada del jefe de Operaciones obligando a
los conductores a desconectar y conectar los Karsan como si fuera un juego de
manos.
ASC
detecta. ASC advierte. ASC insiste en la solución. Y ante la
inacción de la dirección, ASC acude a los tribunales.
Un
método sencillo, razonable, y que entendemos como el mínimo trabajo responsable
que cualquier sindicato debería hacer. Por eso es nuestra línea: detectar,
informar y actuar. Sin excusas, sin siestas de verano y sin mirar para otro
lado.
Lo
que no se defiende, se pierde.
PD:
Mientras la dirección disfruta de su agosto particular, los
martillos siguen sin revisar, los A/A siguen sin enfriar y las pulseras siguen
sin aparecer. Todo apunta a que, este año, el que necesita vacaciones de verdad
no es el directivo que se va de la oficina, sino el sentido común, que lleva
meses desaparecido en combate.
